domingo, 10 de abril de 2016

FLOR EN LA ESCOMBRERA.

Otro domingo a la espalda, 
teñido de sol miedoso,  
y en la garganta ese poso 
de café viejo y canalla, 
el cigarrillo alevoso
tras la tostada cerveza, 
todo acaba, nada empieza, 
en este día casposo. 
Para aliviar mi cabeza, 
vierto rimas a granel 
sobre invisible papel 
de virtuales certezas. 
Cuando se escarcha la miel,  
en el frasco de a diario, 
escapar del vecindario 
te protege más la piel 
de la hoja de calendario 
que ignora las primaveras, 
estrechando las aceras 
de la calle del calvario. 
Por eso llevo a mi vera 
cámara con objetivo, 
el ojo más subjetivo 
que ve flor en la escombrera. 

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