miércoles, 25 de agosto de 2010

DE LA ROSA

De la rosa que te entrego,

envidia tengo,

envidia por la certeza

que la flor tiene,

certeza de muerte,

de fin obligado,

mas será en tu mano,

en tu pecho,

o en un jarrón,

convaleciente,

medicada

por tu aliento.

Quién muriera

como la rosa,

como la flor

que hoy te entrego.

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